Rabia y dolor
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Chilenos descendientes de árabes frente a la guerra
La rabia y el dolor
Cherie Zalaquett y Ximena Pérez
11 de Abril de 2003

La lejanía geográfica y religiosa no son impedimento para que vivan la guerra en carne propia. Sienten que la sangre de sus antepasados está corriendo con más fuerza. No son pocos: 350 mil palestinos, 70 mil sirios y 15 mil libaneses. Aunque no pueden hacer nada, no se conforman. La directora del Trabajo está choqueada. Jorge Awad no quiere seguir viendo caer niños inocentes por televisión. Sergio Bitar está indignado. Faride Zerán grita "¡malditos!". Aquí entregan sus testimonios cinco prominentes árabes chilenos.

Cherie Zalaquett y Ximena Pérez

Jorge Awad, empresario y director de compañías
"mis hijas no soportan ver caer más niños"

Su abuelo llegó de Siria en 1890. Y el primer diplomático sirio en Chile fue un tío suyo, hermano de su padre. Vivían todos juntos en la misma casa, que era el Consulado de Siria. "Me sabía de memoria la canción nacional. Siempre tuve una relación afectiva bastante importante con Siria, a pesar de que me siento chileno por los cuatro costados".

Está profundamente impactado por la guerra, especialmente por el sacrificio generacional que implica. "Uno ve morir desde niñitos a viejitos. Duele mucho que no se haya podido encontrar una solución de convivencia entre el mundo occidental y el musulmán. Duele que con todo lo que hablamos de modernidad no se hayan podido resolver los problemas de la fe. Yo tenía la esperanza de una solución dentro de la política de multilateralismo, creía que no iba a haber guerra".

A su juicio, Estados Unidos optó equivocadamente por la guerra, porque no supo cómo derrotar al terrorismo. "No logró desarmarlo ni ponerlo en evidencia. Y cometió una falta de respeto hacia el multilateralismo. El tema de fondo es que Estados Unidos no creyó en el organismo tutelar (la ONU) que él mismo había creado. Y eso nos afecta a todos, porque entramos a un mundo distinto y porque fallamos todos".

Destaca que no han aparecido las tan bulladas armas químicas, "al menos hasta ahora, por lo que había espacio para creer que Irak las había botado". Awad ha seguido la guerra por televisión junto a su familia, pero cada vez con menos regularidad. "Mis tres hijas, entre 20 y 27 años, no soportan ver caer más niños. El resguardo de los civiles en una guerra es tan difícil de lograr". Reconoce que su única colaboración ha sido rezar; él profesa la religión católica.

Dice sentirse interpretado y orgulloso por la posición de Chile. "Ha sido muy digna. Buscar fórmulas de entendimiento y haber defendido la paz, aun a costa de problemas en otra área como la económica... Lo que hizo fue lo mismo que votar en contra (en el Consejo de Seguridad de la ONU)".

Lanza una crítica contra los países árabes, "porque no tuvieron la fuerza como para haber impuesto una fórmula a Irak", lo que le provoca una enorme frustración. "Los países árabes siguen viviendo la lógica de la guerra y no de la vida".

Mirando a Irak posguerra, este empresario, director de empresas y profesor de la Universidad de Chile desea que prevalezca la autodeterminación de los pueblos. También que exista un plan de apoyo económico de los países desarrollados para reconstruir el país. "Estados Unidos ha dicho que una de las cosas que justifica la guerra es la democratización de los gobiernos de varios países árabes. No quiero pensar que el interés sea quedarse con los pozos petroleros. Creo que el tema central para Estados Unidos es el terrorismo. No creo que con el liderazgo mundial que tiene y la responsabilidad que le cabe pueda entrar en un túnel negro".

Faride Zerán, directora de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile
"nadie volverá a dormir tranquilo"

"¿Qué siento? Rabia, pena, humillación, y lloro. No se trata sólo de nuestros orígenes sirios-palestinos, de nuestros ancestros árabes que asumimos orgullosos y que mezclamos en esta nuestra tierra, la que acogió al abuelo palestino que huía de intolerancias similares a fines del siglo diecinueve, y la que recibió a los abuelos sirios, en 1927". Según una de las integrantes del directorio de TVN, la ira o el llanto están en todas partes, "en las calles del mundo".

Reproduce un diálogo con su madre mientras ven una masacre por televisión: "¡Malditos, malditos!', me grita ella a través del auricular. '¡Malditos!', le respondo, mientras recuerdo que sus padres musulmanes me enseñaron el valor del respeto al otro, del encuentro entre dos civilizaciones en un diálogo intercultural cargado de riqueza y que permitía que esos hijos y nietos se convirtieran al catolicismo sin dramas porque Alá es Dios y Dios es Alá, según rezaba mi abuela".

Acusa a Bush, Blair y sus tropas de retrotraer al mundo al tiempo de las Cruzadas, porque con la excusa de sacar a un dictador instalan a sangre y fuego el estereotipo del islam integrista y violento, y del árabe terrorista y primitivo. Para ella el "afán de rapiña tras el oro negro" y su "patética ignorancia" los hace elegir como escenario de su poder a la cuna de la civilización, el lugar donde nació la escritura, el sitio donde se gestó el primer imperio o se crearon los primeros códigos legales.

Se siente parte de una generación que creía haberlo visto todo en materia de atropellos a los derechos humanos, autodeterminación de los pueblos y dignidad del otro; que ilusamente creyó que la barbarie y la intolerancia eran cosa del pasado; y que aún ­en un escenario unipolar­ era posible un orden internacional que garantizara la ley. Para Faride, una parte de Occidente, con la complicidad y el silencio del resto, ha cometido "uno de los actos más brutales y peligrosos de los últimos tiempos", al enfrentar dos civilizaciones en aras de un nuevo mapa y un nuevo orden internacional. "La historia tiene la palabra. Y mientras la tenga, nadie volverá a dormir tranquilo...".

Sergio Bitar Chacra, ministro de Educación
"no se puede manejar el mundo a punta de cañones"

Es hijo de padre y madre de origen sirio-libanés que llegaron a Chile a comienzos del siglo pasado cuando Siria y El Líbano eran un solo país. Ya antes de esta guerra, el ministro Sergio Bitar Chacra veía al conflicto árabe-israelí en Palestina como el factor principal de alteración de la paz mundial. Y cuando Estados Unidos empezó a presionar a la ONU por el estado de incumplimiento de sus resoluciones en que estaba Irak, no pudo evitar enojarse: "Me produce indignación ver que se apele tanto al respeto de las resoluciones sobre Irak y se menosprecien totalmente las resoluciones de la ONU sobre Palestina". Ese es el conflicto de Medio Oriente que más le duele.

A 20 días del inicio de la guerra no puede acostumbrarse al horror de ver destruir una ciudad como Bagdad, a la que imagina como Santiago. Ni olvidar las impactantes imágenes, transmitidas por CNN el domingo pasado, de unas niñas de 8 y 10 años, llorando con las manos en alto frente a los soldados norteamericanos armados. "Me parte el alma. Y como siempre en la guerra, me produce gran indignación. En lo humano, comparto el sufrimiento de la gran mayoría del planeta de ver a los niños, a las mujeres y a los hombres que sienten avasallado su territorio. Desde el punto de vista de la política internacional, comparto la opinión del Papa de rechazar las guerras preventivas porque es abrir la puerta a la ley de la selva".

Lamenta que no se haya escuchado a la ONU en su momento, pero cree que todavía existe una oportunidad de integrarla, haciéndola entrar de lleno al futuro de Irak. "Me parece una simplificación excesiva pensar que Irak se puede ocupar como Japón después de la Segunda Guerra Mundial. Hay factores de carácter geopolítico, culturales y religiosos muy profundos. Son distintas formas de mirar y de pensar que van a estar latentes en ese pueblo por mucho tiempo".

Para Bitar es un hecho que esta intervención militar va a provocar grandes conmociones de carácter cultural, político y geopolítico que pueden dar resultados absolutamente inesperados, no inmediatos, pero sí a largo plazo. "Si el afán es tomar el control de todo el Medio Oriente y seguir con los países vecinos de Irak, estamos frente a una situación de consecuencias impredecibles. No se puede manejar el mundo a punta de cañones. Confío en que el pueblo norteamericano, que tiene una gran vocación democrática, perciba estos factores".

María Ester Feres, directora del Trabajo
"me siento herida en lo más íntimo"

Desde que empezó esta guerra, está distinta. Ella es Feres Nazaralah. Libanesa por ambos lados. Y como parte del mundo árabe, se ha sentido fuertemente impactada por el horror de lo que está sucediendo en Irak. Tanto, que está afectada en su vida diaria. "Me he puesto como obsesiva. Puedo estar viendo otras materias, y en ese momento estoy súper interesada. Pero no alcanzo a bajar la guardia, cuando siento que me viene este dolor de adentro. Lo siento en el estómago. No sé si es un tema de los años, pero me siento cada vez más conectada con mis raíces. Y esta guerra me hace sentir herida en lo más íntimo. No hallo las horas de que esto termine".

El shock emocional que la afecta radica en una impotencia frente al desbalance de las fuerzas en conflicto. Siente que los iraquíes están siendo arrasados. "Más allá del juicio político de lo que puede significar esta intervención militar en términos de las reglas de convivencia internacional, de posguerra, del daño a las relaciones europeas, siento que esto es como una ola de muerte masiva. En todas las guerras, hay dos partes que tienen algún grado de equivalencia, aunque una sea más fuerte que la otra. Y aquí uno escucha a los periodistas que hacen despachos en vivo, diciendo 'nadie se puede imaginar la cantidad de muertos, las miles de personas enterrando a sus seres queridos. La Cruz Roja Internacional diciendo que no puede contar los muertos. Y son como los hijos de uno, se parecen a nuestros niños".

También la hiere que se hable del tema tan livianamente. "Antes de destruir, ya se hacían planes para reconstruir; antes de echar abajo los almacenes con alimentos en Basora, se hablaba de la necesidad de ayuda humanitaria. Si no se matara tanta gente, no se requeriría tanta ayuda humanitaria".

Además, ve con impotencia cómo destruyen la cuna de la civilización y la historia que comenzó en el Tigris y el Eufrates hace miles de años. "Aquí hay una mirada despreciativa hacia una cultura que me llega hasta el fondo del corazón. No hay conocimiento ni valoración de lo que significó esa cultura en el desarrollo de la humanidad. No puedo dejar de tener la sensación de que hay una mirada de minusvalor hacia los pueblos árabes y la cultura musulmana. No me puedo imaginar si hubiese sido igual de cruel esta respuesta con países eslavos o de la cultura occidental cristiana".

Desde la emocionalidad de su mirada, admite que desde un punto de vista político el tema puede ser discutible y que queda mucho por debatir acerca de la conveniencia de que esta guerra haya ocurrido y su significado en el futuro. Aunque el costo en vidas humanas le atormenta cada día más.

José Elías, rector de la Universidad San Andrés
"esta guerra es injusta y una afrenta a dios"

Su abuelo llegó a Chile en 1901 de Palestina. Y a este doctor en economía y teólogo ortodoxo, la invasión a Irak le ha dolido en lo más profundo de su corazón. Para él es una guerra injusta, una "afrenta a Dios" y contra los derechos del hombre.

"Seguí todo el proceso previo con preocupación y dolor. Sabía que los iraquíes ­que son muy bravos como ejército­ iban a defenderse cómo fuera, a pesar de que aparte del patriotismo, sus posibilidades eran mínimas".

Según él, el amor por la tierra natal ­país, ciudad o aldea­ es un sentimiento de pertenencia muy arraigado en la región, que los occidentales nunca han sabido medir. "Por eso los iraquíes se defienden, más allá de Saddam, contra la superioridad numérica y tecnológica que todos hemos visto; sin fuerza aérea, con unos fusiles y tanques rusos ya obsoletos. Y unas armas químicas que todavía no aparecen y que, si las tuvieron, es porque se las entregó Estados Unidos. No me extrañaría que si las encuentran ahora, las hubieran puesto ellos mismos".

Le hiere ver que los planes de Bush tienden a repetir el mismo gravísimo error que cometieron Churchill y sus aliados: "Dibujaron en una servilleta el mapa de la región, y con un tremendo abuso de poder, la dividieron de acuerdo a sus intereses".

"Para controlar esos países inventaron una figura jurídica que está sonando mucho de nuevo en el futuro de Irak: el protectorado, bajo el pretexto de que los países no están listos para gobernarse y no son maduros para la democracia. De lo que se trata, es de controlar la región por su importancia estratégica y por el petróleo".

Para Elías, "el grupo que rodea a Bush está conformado por un sector empresarial, muy ligado al petróleo y donde están enquistados elementos ultrasionistas. Dos de los cinco asesores del presidente Bush participaron en el gobierno israelita de Netanyahu. El mismo vicepresidente de Estados Unidos es un empresario que deja mucho que desear por sus vinculaciones con el caso Enron".

Sospecha que ese grupo va a repartirse en forma grotesca el petróleo. "He seguido con amargura la guerra, la muerte y la incertidumbre de este rediseño del mapa que no me atrevo ni a nombrar".




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